
ese cielo, para muchos norma.. referencia astral que volvemos temporal, que determina cuando despertar y cuando dormir.. cuando es prudente actuar y cuando es mejor no hacerlo..
ese cielo, para tantos ideal.. ese que presenta desde una apertura entre nubes para que aparezca el sol hasta un única nube enana capaz de producir breves noches a medio día.. tan fluido, tan libre, tan perfecto.. y que con solo mostrarse así le acreditamos cierto místicismo..
ese cielo, para algunos incongruente.. que se presta para tormentas y sequías, que dictamina según su (acreditado por nosotros) humor que pasa sobre nuestras cabezas.. que suele dar excusa para dar forma a un dios siempre sobre nosotros..
ese cielo, para todos real.. ante el cual, nadie en sus cabales puede mantenerse apacible si amenaza, desolado si abriga, paciente si empapa o tranquilo si quema..
ese cielo al que, queriendo o no, debimos darle importancia.. al que, por eso, le hemos dado poder sobre nosotros..